Hechizos en la infancia y el matrimonio
Buenos y
embrujados días, queridos míos.
Después de
realizar un recorrido histórico de la figura de la bruja, de su representación
y vincular estos temas a lugares de nuestro territorio, llega mi parte
favorita. Cuando empecé a indagar sobre el tema de la brujería, una de las
cosas que más me llamó la atención fue la gran relación que existe entre la
brujería y las tradiciones en ámbitos rurales, que todavía hoy, se mantiene.
Así que en las próximas entradas analizaré estas tradiciones desde un punto de
vista antropológico, para resaltar la mella que ha dejado la existencia de
brujas y seres mágicos en la sociedad actual.
En las
siguientes líneas, escribiré de la relación de la infancia y el matrimonio con este mundo mágico.
El nacimiento
de un nuevo ser en las familias, siempre ha sido motivo de alegría, de
prosperidad y por tanto, era un acontecimiento importante del que querían
mantener alejados todo lo relativo con la mala suerte.
En la sociedad,
siempre se ha tenido la creencia de que las brujas se llevaban a los niños para
hacer sus maleficios y pociones. Por lo que las gentes de los lugares, oraban
mucho para pedir protección a dios.
El día del
bautismo de este bebé, era un día importante, ya que para ellos significaba la
presentación del niño ante Dios. Los niños eran vestidos con un faldón de
bautismo, y se les colocaba lo que era llamada la rastra del bautismo como
elemento protector o bien un rosario.
Además al niño,
antes de bautizarlo, lo sacaban de la
casa por la ventana o bien por la puerta trasera para burlar a la bruja, ya
que creían que ésta lo esperaba en la puerta de la casa para llevárselo o hacerle
un maleficio, que podía alterar la salud del bebé.
Esto mismo
ocurría con los matrimonios, que podían ser víctimas de un mal de ojo. En este
caso se denominaba en el Pirineo Aragones incortamiento
o encortadura, y consistía en que no pudieran consumar su matrimonio.
Una de las
fórmulas que podía emplear la bruja o el que realizaba el mal de ojo, era
repetir las palabras del cura en la ceremonia pero al revés. Para evitar el
incortamiento en ocasiones el novio se metía una peseta de plata entre el calcetín y el zapato, porque la moneda
supuestamente es la imagen de la luna llena, contra la que la bruja no puede
hacer nada.
En otros pueblos
del Sobrarbe el día de la boda el novio o la novia llevaba una prenda de su pareja puesta.
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| Boda tradicional de la zona de Ansó. |
Espero que os
haya gustado, ya tengo en el caldero la siguiente entrada y no os va a
defraudar.
Un saludo a
todos!


Hola Lárrede!! Me parece súper interesante ver cómo este tipo de costumbres han perdurado en el tiempo. Con ganas de leer más sobre el tema de la brujería en tu blog! Un abrazo :)
ResponderEliminarQué interesante Lárrede!! Como bien dice Lara, me encanta que este tipo de tradiciones se sigan manteniendo a día de hoy!! La verdad es que no tenía ni idea, pero me parece una genial idea y una forma estupenda de seguir y guardar la tradición para generaciones venideras. Un beso.
ResponderEliminarMuy buen post, me encantan todas las tradiciones de nuestros antepasados (ahora casi parecen una locura) para evitar maleficios y males de ojos de las "brujas", me he reído un rato la verdad. Un abrazo!
ResponderEliminar¡Hola Lárrede! Que interesante me ha parecido este post!! Como bien dicen mis compañeros, me parece muy importante que estas tradiciones se sigan conservando en la actualidad, ya que son herencia de nuestro pasado, y que no caigan en el olvido porque forman parte de nuestra cultura. Para ello es fundamental llevar a cabo una apropiada labor de difusión, como la que tu estás desarrollando con este blog. Además, me ha gustado mucho que ilustres la publicación con los diferentes objetos, amuletos y prendas de la indumentaria tradicional aragonesa. Un beso!
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