Personas vinculadas a la magia


Las brujas no solo han existido en nuestra cultura, también encontramos figuras parecidas en otras muchas, personas vinculadas a la magia.
En primer lugar tenemos los Oráculos, que es la respuesta dada por un dios a una pregunta personal, concerniente generalmente al futuro, como método de adivinación.
En la Antigua Grecia, hubo muchos oráculos famosos, sus nombres no se han perdido con el paso del tiempo. La respuesta del dios se podía obtener de varias maneras.
En Delfos se consultaba a la sacerdotisa principal en trance, llamada Pitia y ella contestaba, sus palabras se consideraban dichas por el Dios Apolo. 

También conocemos la existencia de los llamados Chamanes,  que son individuos a los que se les atribuye la capacidad de modificar la realidad o la percepción colectiva. Esto se puede expresar finalmente, por ejemplo, en la facultad de curar, de comunicarse con los espíritus y de presentar habilidades visionarias y adivinatorias. Es el término usado para indicar a este tipo de persona, presente principalmente en las sociedades cazadoras y recolectoras de Asia, África, América y Oceanía y también en culturas prehistóricas de Europa.

Pero sin embargo, de bruja, podemos encontrar dos acepciones, brujas buenas o fadas y brujas malas.
Las brujas buenas o fadas eran mujeres sabias, hechiceras, curanderas, herederas de la sociedad matriarcal, con gran conocimiento sobre las plantas cuya magia proviene de la naturaleza.

Por el contrario, la bruja mala era una mujer vieja, maldice mientras cocina pócimas. Conocían que el secreto de las semillas es dar vida, pero algunas de estas semillas (cicuta) también dan la muerte. Conocedoras de esto, con su uso las pócimas podían ser mortales.

Todas estas figuras aparecen porque el ser humano, desde el primer momento que su psiquismo le permitió el preguntarse sobre el porqué de cuantos fenómenos se desarrollaban en su entorno y que no los comprendía, se sintió inmerso en un mundo tenebroso del que necesitaba protegerse. No podía enfrentarse a los fenómenos atmosféricos, las enfermedades y, sobre todo, la muerte fue algo a lo que desde el principio debió de sentirse ligado y a la vez aterrado.

Nuestras supersticiones, brujería y hechicería, proceden del mundo grecolatino en su mayor parte y es en sus raíces de donde se ha nutrido esta tradición durante siglos.
Sin embargo, las prácticas supersticiosas continuaron en los primeros siglos de nuestra era y no podemos considerarlas, como se ha hecho en repetidas ocasiones, como restos del paganismo, sino, al menos en muchas zonas apartadas, como ancestrales tradiciones, ya antiguas cuando los romanos se asentaron en España, las cuales no sería extraño que se mezclaran, con los símbolos más representativos, o adaptados a su entendimiento, de la mitología clásica y en una especie de sincretismo religioso fuera lo que perdurara en tantos y tantos lugares de nuestra geografía.

Espero que os haya gustado, la próxima entrada irá enfocada a las representaciones de la bruja.
Un saludo!

Comentarios

  1. Estoy totalmente de acuerdo contigo sobre lo que has dicho de que estas practicas se han considerado restos del paganismo, y que quizás se debería entenderlas como antiguas tradiciones. Me gusta como has enfocado el tema, estoy deseando leer la siguiente entrada.

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